
Des
de la Universidad, me entró el gusanillo de experimentar nuevas sensaciones, a través de los viajes. Me parecía injusta mi situación, pues tenía energía, juventud, ganas de conocer sitios nuevos..., pero me faltaba lo principal: el dinero.

No me hacía ninguna gracia esta situación, pero no me quedaba más remedio que bregar con lo que tenía, así que aprovechaba la coyuntura como mejor podía. Estudiaba en Madrid y, por tanto, mis primeros escarceos con los viajes fueron muy modestos. Un día en Toledo, comiendo un bocadillo en un banco de un parque; otro día a Aranjuez, cañas en la plaza de Chinchón...
Al poco de acabar la carrera, una beca me llevó hasta Santiago de Compostela. Hasta entonces, nunca había vivido una ciudad con tanta intensidad, escudriñando hasta el último rincón, escuchando cada leyenda, andando cada calle...
Lo saboreé tanto que, aunque hace ya 14 años que me fui de allí, todavía sueño que paseo por las mojadas piedras de la Rúa do Vilar y la Rúa Nova, que cruzo la Plaza del Obradoiro, mientras tañen las campanas de la catedral, que desciendo por las escaleras de la Quintana dos Mortos, que cruzo el claustro del Hostal dos Reis Catolicos, que recorro los pubs de la zona vieja, al son de la música celta, que me tomo un refrescante cuenco de albariño con unos berberechos de los que hacen época ...
Había tanto por descubrir, que me resultaba estimulante y me hacía incansable en mi búsqueda de nuevas sensaciones, algo que les vino muy bien a cuantos me visitaban, ya que resultaba ser una "cicerone" estupenda, que asombraba con cuanto mostraba.
Aquí empezó a fraguarse realmente este espíritu viajero, que cada día ebulle más dentro de mí, de forma totalmente revoltosa. Fue el arranque, para descubrir otros rincones de Galicia, sus gentes, sus comidas, sus costumbres, sus meigas... Desde el esotérico

Castro de Baroña, hasta las dunas de Corrubedo, la ría de Arousa, la playa de A Lanzada, Fisterra...
Aún tengo pendiente cerrar mi periplo gallego en la Costa de Lugo, Ribadeo, la playa de As Catedrais..., y, a pesar del tiempo transcurrido, continúa siendo un asunto pendiente en mi cabeza, al que estoy dispuesta a dar "carpetazo" en cualquier momento.
Ahora, ya en la cuarentena, sigo sintiendo en mi interior la necesidad de "salir al mundo", asomarme a lo que se cuece en otros lugares, con otras gentes y saborear las sensaciones que recibes, cuando te encuentras ante los espacios que en tantas fotos se han reproducido.
Este blog pretende ser el recipiente que recoja mis experiencias, emociones, sensaciones, recomendaciones prácticas, consejos..., que yo vaya extrayendo de mis viajes, que, habitualmente, organizo, cocinando un poco de aquí y otro de allá, con lo que encuentro por internet.

Será un tremendo "cajón desastre", en el que lo mismo entra una casa rural, que un hotel de 5 estrellas, París, que Cáceres, viajes con niños en pandilla, que escapadas romáticas de pareja...
Es una forma de devolver a la red un "pinchito" de lo que he disfrutado, gracias a esas aportaciones de otros viajeros, que tan bien me han venido en mis rutas, aunque, hasta el momento, sean modestas, ya que, entre otras cosas, cada vez siento más pereza en coger aviones, para trayectos que sobrepasen las 3 horas de vuelo. De momento, las grandes rutas no parecen entrar en mis planes.
Ahí me lanzo... ¡¡¡¡¡¡¡¡¡Splash........!!!!!!!!!